19 de enero de 2012

Otro signo de debilidad, el blindaje de Monchi

Cinco años. Nada más y nada menos. El club anunció ayer la renovación de Monchi. Es el premio a la fidelidad a Del Nido, a besar por donde pisa. El ex portero suplente y ex delegado ya  no supedita su futuro en la entidad al presidente condenado. Lo importante ahora es blindar a los fieles "supermagníficos", dificultar el nacimiento de un  nuevo Sevilla para que parezca que detrás de ellos no hay nada. Nada dice el club sobre sus emolumentos, si suben o bajan, y tampoco de la existencia de cláusulas específicas sobre un posible finiquito. Desde 2000, el consejero y chirigotero ha fichado de todo. Construyó -él solo no, desde luego- el mejor Sevilla y también lo ha destruido con las últimas penosas planificaciones deportivas. En los cinco últimos años ha gastado 150 millones de euros en fichajes y la calidad de la plantilla -no los sueldos que se pagan, eso no- deja mucho que desear. La preocupación es vender, vender y comprar, que haya mucho movimiento de dinero. ¿Por qué será? El sevillismo le estará eternamente agradecido, pero los ciclos acaban para todos. En caso contrario, Kanouté no dejaría jamás de jugar al fútbol y algún día lo tendrá que hacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario